“Ponce es Ponce”, fue una expresión que recogió Nemesio Canales en sus famosos Paliques en el diario El Día de Ponce hace más de 80 años. Canales, quién nació en Jayuya pero que su vida profesional como abogado y periodista la hizo en la ciudad señorial, también acuñó una expresión que justificó su ponceñismo adoptado. “No hay que haber nacido en Ponce para ser ponceño”, subrayó en una de sus columnas.
Y es que Ponce no es fácil de entender, especialmente para los que su vida transcurre y discurre desde San Juan, por San Juan y para San Juan, y nada más que San Juan.
Por eso los medios de comunicación en San Juan, con la excepción de El Nuevo Día y Radio Isla, destacaron reporteros permanentemente en los comités de los contrincantes, lo que posibilitó que ofrecieran a sus lectores y oyentes una radiografía más clara de lo que acontecía desde tempranas horas de la votación hasta después de que cayera la noche.
El resto se concentró en las primarias a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista y relegaron las primarias ponceñas a comentarios parcializados a favor del alcalde Francisco Zayas Seijo y a ningunear a su retador Carlos Jirau, además de ofrecer reportajes incompletos sobre el proceso primarista ponceño. De hecho, el alcalde mismo cometió el error de contratar una empresa de comunicaciones de San Juan, cuya especialidad es la farándula y sin ninguna presencia y conocimiento de la política ponceña, lo que impide ofrecer el asesoramiento correcto y entorpece el desarrollo de una estrategia publicitaria certera que sume y no reste votos.
Al alcalde se le olvidaron las expresiones no solo de Canales sino también las del fenecido Rafael Cordero Santiago, quien agregó a la famosa frase “Ponce es Ponce’, la mordaz y hasta ofensiva expresión para los que no son ponceños, “Y lo demás es parking”. La verdadera noticia estába en Ponce ya que todavía no se sabía quien había ganado la nominación a la candidatura a alcalde por el PPD, y todo apuntaba a que el ganador obtendrá una pírrica victoria de apenas unos 30 votos.
El día de las elecciones, mientras en el comité de Jirau ofrecía datos cada media hora desde que cerraron las votaciones, en el comité del alcalde Zayas Seijo había un hermetismo sepulcral. Su comité era como un páramo electoral donde ni los fantasmas se sentían, mientras en el otro lugar todo era fiesta, ruido, entusiasmo y esperanza. Esa era una señal de que algo raro o no anticipado estaba pasando, ya que cuando un político aspira a la reelección, lo hace con el presupuesto en sus manos y la estructura electoral en uno de sus bolsillos, contrario a los retadores lo que se convierte en un combate desventajado. Así las cosas, Jirau, quién fue la mano derecha del ex alcalde Cordero, se tiró a la cancha con un equipo aceitado por churumbistas, curtidos en el proceso electoral por los pasados veinte años y con seis elecciones en sus espaldas entraron al terreno de combate con un manual electoral como portaestandarte y un entusiasmo incontenible como espada.
Los comentaristas capitalinos que endosaron al alcalde arguyen que el resultado primarista se debe a que los penepés votaron por Jirau, y otros que igualmente endosaron al alcalde, dicen que fue al revés, que los populares creyendo que Zayas iba a ganar fácil, brincaron la verja y se fueron a las primarias novoprogresista a rajar la palma por Fortuño. Sin embargo esas dos teorías parecen ser más un buche de sangre que un análisis correcto, ya que Fortuño tiene mayores oportunidades de derrotar a los populares que los de su contrincante, Pedro Roselló.
Al final de la batalla y muerto el combatiente, Zayas ganó por 30 votos, pero hay consenso entre los comentaristas de San Juan, los mismos que endosaron al alcalde por control remoto sin haber caminado las calles rojinegras, de que el gran perdedor fue el alcalde aunque obtenga el triunfo en el recuento. De ser así el alcalde tiene que pedir cuentas a sus asesores y contratistas publicitarios del “parking”. Si el alcalde quiere que le digan lo que quiere escuchar, con su familia vasta, pero si quiere que le digan lo que hay para hacer lo que hay que hacer, tiene que poner oído en tierra, y desde San Juan, donde no votan por la alcaldía de Ponce, no se puede escuchar un pueblo.
En cuanto a Jirau, parece ser que ese fue su arma triunfal; contar en su campaña con gente que conoce a Ponce. Pero hay que agregar que además del alcalde y sus publicistas metropolitanos, hay otros perdedores y estos son los medios de San Juan que subestiman a Ponce como un lugar donde se producen noticias y se conforman con enviar un reportero a la región de vez en cuando, o contratar a un locutor para que lea las notas policiales de la mañana desde su casa o haga uno que otro comentario de lo que aparece en los llamados periódicos nacionales que no son otra cosa que diarios metropolitanos.
Ponce no se puede reportar por control remoto ni por teléfono, una nota policial la lee cualquiera desde su casa, pero los medios tienen que tener una redacción regional para que investiguen más allá de esa nota y cuando ofrezcan información a sus oyentes, televidentes y lectores, sea desde una perspectiva periodística completa, no desde el “parking”. RMQ
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