Analistas y comentaristas
3 04 2008El Manual de Español Urgente de la agencia española de noticias EFE, define analista en el trabajo periodístico como la persona que escribe el análisis o explicación objetiva de los hechos noticiados, y que aporta los datos precisos para interpretarlos correctamente. No debe usarse en lugar de comentarista, que a su vez es la persona que enjuicia subjetivamente los acontecimientos y que manifiesta de manera explícita su opinión. No debe confundirse con analista.
Es necesario aclarar esto porque hay emisoras, televisoras, periódicos y revistas, que presentan a unas personas como analistas cuando en realidad son comentaristas, ya que su participación no es objetiva sino subjetiva. No están violando la Constitución, ni una ley, pero es posible que al igual que otras empresas comerciales, puedan estar publicando un anuncio engañoso.
Nadie en el país puede decir que Luis Dávila Colón y Ferdinand Mercado de Radio UNO, José Arsenio Torres, Carlos Gallisá y Julio Muriente de Radio Isla, Benny Frankie Cerezo de Red 96, y David Noriega de Radio Reloj, sean analistas. En cambio nadie puede poner en duda que sean comentaristas. Su labor en los medios es hacer comentarios de las noticias que publican los periodistas, desde su perspectiva ideológica, partidista o personalista. Y están en su derecho, pero no son analistas, porque no están ejerciendo esa función.
De los paneles de comentaristas que he escuchado, el más honesto aparenta ser el que modera Milli Gil en Radio Reloj. Ninguno de los participantes, Ronny Jarabo, César Vázquez y Fernando Martín, se ha autoproclamado analista ni mucho menos periodista. Es más, han sido los únicos que han hecho claro que no son periodistas. Los tres son abogados que militan en los tres partidos tradicionales, que todavía no los he escuchado reclamar la propiedad privada sobre la objetividad, como ha ocurrido con los demás. Ninguno repite el cuento tonto de compararse con el árbitro de béisbol que no tiene preferencias deportivas y canta los lanzamientos con la misma vara.
Los análisis de noticias son espacios separados para los periodistas. Cualquiera puede hacer un comentario sobre cualquier cosa que le llame la atención en cualquier momento, pero un análisis es algo muy serio que requiere tiempo, estudio y espacio. Un comentario se puede improvisar pero un análisis no. Pocas veces se publican análisis en nuestra prensa, donde abundan las opiniones y las noticias, pero son pocos los reportajes y escasas las crónicas. Por eso hay que celebrar cada vez que un medio abre un espacio para el análisis.
El Nuevo Día, de vez en cuando, brinda esa oportunidad a sus periodistas. Hoy aparece un análisis del periodista Israel Rodríguez Sánchez sobre el caso del gobernador dentro de su partido. Se trata de un texto objetivo, excelentemente escrito. Israel posee un bachillerato y una maestría en Periodismo, además de una vasta experiencia en ese campo. Ha sido de los pocos periodistas que se ha atrevido a publicar su tesis de maestría -hay tesis y hay tesis-, y además, de los pocos que pueden sentarse a analizar sin personalismos pero con ánimo prevenido, un evento noticiable. Israel, a pesar de que estamos en tiempos en el que a los puertorriquenos no se nos brinda la oportunidad de dirigir nada en nuestro país, debiera ser en el futuro, sino en nuestra isla, un editor jefe de un medio noticioso en cualquier otra parte del mundo.
Claro, como nadie es perfecto, el Nuevo Día le ha ofrecido espacio a una reportera de apellido Ostos, que redacta sobre Venezuela artículos de opinión, que no se les permitiría a un periodista de Puerto Rico publicar sobre Puerto Rico, pero eso es tema para discusión en otro texto.
Lo que planteo en este texto, es que cada día que pasa los medios de comunicación se complementan más. Ya no es necesario comprar un periódico para enterarse de lo que está pasando, ya que lo escuchamos en nuestro vehículo camino al trabajo y cuando regresamos a casa, pero además de eso podemos leer lo que dijeron en radio en nuestra computadora para comprobar lo que escuchamos, y también lo podemos ver en la pantalla chica que ahora será ancha.
Tenemos que comprar periódicos para buenos análisis, no solo de política y economía, sino también de cultura y deportes. Ya no hay que comprar un periódico de 300 páginas repleto de cables de agencias internacionales y artículos de digestos. Los periódicos se tienen que actualizar, ya no es necesario publicar resultados de los partidos de baloncesto de la noche anterior, ni las noticias que surgieron en el Capitolio en las sesiones de ayer. La función de los periódicos de hoy es publicar crónicas, reportajes y análisis, que ofrezcan a sus lectores información, orientación y entretenimiento. Por eso, publicar noticias en un medio escrito, un día después de que ha surgido ya no tiene sentido. El nicho está en el análisis.
El futuro de los periódicos está en el análisis de periodistas de verdad, en reportajes de profundidad, en crónicas redactadas por artistas de la palabra, no en comentarios escritos por mecánicos del lenguaje como ocurre con los abogados y políticos derrotados de hoy. Bienvenidos sean los espacios para las columnas de análisis de los periodistas del país. RM



Para mí el panel más efectivo, sincero y directo en sus comentarios es el de Fuego Cruzado que se transmite de lunes a viernes de 4:45 p.m. a 7:00 p.m. por Radio Isla 1320 AM y su cadena de emisoras. Sus panelistas son: Ignacio Rivera, Carlos Gallisá y Néstor Duprey. Gallisa es el único que escucho a cada rato que rechaza que le digan “analista” o cosa similar. Ninguno de ellos tiene contratos con el gobierno ni tienen compromisos con partidos o políticos, eso les da libertad de expresión y credibilidad. El que modera Millie Gil …sólo ella hace análisis acertados (escuchen bien sus ideas y formas de preguntar y escucharán el análisis) sin compromisos con nadie. Los panelista de ese programa están comprometidos con sus “tribus” y eso les resta credibilidad. En cuanto a la prensa nacional, a penas publican noticias internacionales de relevancia. Parece que solamente el mundo es Estados Unidos, los demás paises no importa, por lo menos es lo que demuestran y no olvidemos la parcialidad de los dueños al sistema obviando las verdaderas causas justas que deben reportar. El periódico Claridad, a pesar de ser un periódico tan pequeño, con recursos económicos y humanos limitados, publica más noticias internacionales que los demás y está parcializado con la razón, la verdad y la justicia. Aún recuerdo aquellos tiempos de venta que para mercadear (de forma fácil y atractiva) a Claridad decíamos: “Claridad, compra Claridad, el que dice la verdad”. ¿Quién se atreve contradecir esa afirmación? Seguiremos comentando…ups analisando…