Cada pueblo tiene sus personajes. Unos más conocidos que otros. Algunos más pintorescos que los que le precedieron. “Uvita” es uno de los personajes más reconocidos de Ponce, al punto de que no debe haber un mural o una pintura histórica que no recoja su imagen. Ponce tiene muchos pero “Uvita” es el más cercano a nuestros recuerdos.
Yauco también tiene los suyos. Recuerdo a “Guarapa”, de quien se decía había sido maestra y como pasa con ese tipo de personajes, se entreteje una misteriosa historia con una aureola extraordinaria de anécdotas y al mismo tiempo de detalles humanos que desembocan en un retrato de nuestro realismo mágico y social.
Muchas veces, los personajes de nuestros pueblos son personas con algún desajuste mental o social. Algunos han sido víctimas de las malas jugadas del destino al sufrir un engaño amoroso, un fracaso profesional, un derrame cerebral, o simplemente se cansaron de la vida social y políticamente correcta, y se fueron a la calle a disfrutar de la libertad de esa locura que llamamos vida. Para algunos se trata de los loquitos de los pueblos, para otros simplemente personajes más interesantes que los alcaldes y que los comerciantes y empresarios exitosos de cada municipio.
Hay unos que no caen en esa categoría, porque no están locos sino que les sobra cordura, solo que no lo sabemos y ellos tampoco. Hoy día, no hay un personaje más conocido en Yauco, y fuera de la tierra del café que Cheo Torres. Se trata de un ex guardia de seguridad privada, que servía de lo que comúnmente llamamos “guardia de palito”, en la calle Comercio.
Cheo es un hombre pacífico, de tez oscura, baja estatura y una cintura que muestra buen gusto por el colesterol. Es una persona que se ha dado a la tarea de coleccionar algo que a nadie en nuestra tierra se le había ocurrido. Cheo colecciona imágenes de televisión, pero no se trata de vídeos de los Juegos Olímpicos, de Muñoz Marín, o de Roberto Clemente. Cheo colecciona las imágenes suyas.
Son las imágenes que logra captar con su presencia cuando un camarógrafo o fotógrafo de algún medio de noticias, no importa sea municipal, regional, estatal, nacional, o internacional, dispara hacia el lugar de la acción, pero sin sospechar que Cheo estará allí cuando revele la foto o edite el vídeo. Es casi imposible sacarlo del cuadro de la escena. es casi una pieza de evidencia histórica. Si Cheo no está en la foto, la noticia no existió. Es como un certificado de autenticidad. Hay quién asegura haber visto a Cheo en un esquina del cuadro “La Última Cena” de Leonardo.
La historia de la televisión moderna, especialmente en los últimos diez o quince años, está vinculada íntimamente a la imagen de Cheo. Puede ser el entierro de Filiberto Ojeda Ríos, un homenaje a Piculín Ortiz, el sepelio de Churumba, y pudiera ser la próxima visita del Papa, o la futura muerte de algún dirigente político, o de un artista famoso, o de un pelotero ejemplar. Cheo va a estar allí.
Incluso hasta después del día en que abandone su cuerpo para robar cámara en el Paraíso, Cheo será echado de menos por los fotógrafos y camarógrafos de Puerto Rico. ¡Qué falta nos hace Cheo!, exclamarán. ¿En qué lugar se plantaría?, dirán otros.
Al final de cada actividad, la conversación girará en torno a donde se pudo haber ubicado Cheo y a cual emisora le hubiese enviado el sonido de la actividad. Unos recordarán que Cheo fue candidato a asambleísta municipal. Bueno, eso no es un acto heroico ni de envergadura a la luz del desprestigio del quehacer político, pero en el resume de Cheo es un logro impresionante.
Para los que no lo saben, y sospecho que él tampoco, Cheo ha sido un firme defensor de la libertad de expresión y de prensa, no solo visual sino también sonora, y lo que sorprende aún más es que ha llegado hasta donde ningún periodista ha podido en la historia de nuestro país, la de publicar su propio periódico, es decir, Cheo también es empresario de las comunicaciones. Es más, los que estamos desempleados debiéramos emularlo o hasta pedirle trabajo.
Cheo no estudió periodismo, pero tampoco lo ha hecho la mitad de los que ejercen ese oficio en nuestra isla. Cheo no estudió Ciencias Políticas, pero tampoco lo ha hecho el 80 por ciento de los políticos que nos representan. Cheo no estudió Derecho, pero ha hecho más por la libertad de expresión que el 99 por ciento de los abogados de Puerto Rico.
Es posible que un artista pinte un mural de Yauco en el que no aparezca su imagen, pero lo que no es posible es que un camarógrafo o fotógrafo, pueda excluir a Cheo de sus archivos históricos. Eso es imposible.
Cheo es un personaje, no hay duda, pero ningún personaje municipal en la historia de nuestra patria ha hecho tanto por la libertad de prensa como lo ha hecho este aspirante derrotado a asambleísta y ex guardia “palito” de la calle Comercio de Yauco. RM
Escrito en Cuarto Poder


