La que te llama vida, es el título del nuevo libro de la periodista Daisy Sánchez sobre algunos episodios de la vida íntima de la ex primera dama Inés María Mendoza Rivera, a través de textos sustraídos de sus diarios y de algunos intercambios epistolares, especialmente el que sostuvo con una figura de la talla y el talante de Gabriela Mistral.
Sánchez, que labora en San Juan para un canal de televisión propiedad de la cadena Univisión, ya ha saboreado la dicha de haber dado a luz otra obra literaria, cuando publicó sus desdichas con el aparato represivo angloamericano en el famoso libro Cita con la injusticia. Ahora nos obsequia con una obra menos espinosa y aunque no por ello menos valiosa.
En Cita con la injusticia, Sánchez, narró con una economía de palabras y dentro de una apretada síntesis parecida a una declaración jurada, uno de los episodios más incómodos que ha sufrido una periodista; la amenaza de ser encarcelada por proteger sus fuentes noticiosas y como si fuera poco, dentro del marco de las leyes federales que aplican a un territorio, cuyo presidente no es elegido por sus habitantes.
En esta ocasión, con Doña Inés como protagonista principal, Sánchez nos construye una historia basada en textos sueltos que pudo acceder gracias a la Fundación Luis Muñoz Marín, para poder completar su tesis de maestría en Estudios Puertorriqueños en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico.
Desde que tomamos el libro en nuestras manos, notamos que se trata de una obra bien hecha, desde la tapa diseñada con un recuadro opaco en el que sobresale la figura de Doña Inés, como asomándose por una ventana sin que nadie pudiera verla, hasta la contraportada que nos presenta una foto suya en cuerpo entero, junto a la silueta de su eterno compañero. Desde ese momento sabemos que el libro de 280 páginas, se trata de una narración íntima.
El título, La que te llama vida, es una invitación a la curiosidad, ya que no hay nada que nos llame más la atención de tratar de escudriñar dentro de los sentimientos de esa gran mujer, no solo lo que sus risas y lagrimas nos puedan ofrecer, sino lo que las mismas pudieron provocar en ese arquitecto del estatus actual en el que viven los puertorriqueños.
La autora comienza su narración aclarando que nunca tuvo la oportunidad de entrevistar a la que comúnmente los electores de los adversarios políticos de su marido, simplemente le decían; la mujer de Muñoz. Y es que Doña Inés, que no fue legisladora, pero que tuvo una participación activa como defensora del vernáculo en su tierra militarmente intervenida, es recordada por su tierna pero firme mirada, su agradable pero sólida voz y su elegante pero ágil caminar, que simbolizan una suerte de niña adulta, y a la vez la mujer detrás del puertorriqueño más poderoso que ha tenido la historia de Puerto Rico.
Sánchez logra pintar un cuadro con sus mejores pinceles y pinturas, que permiten visualizar una explosión de sentimientos que van desde la tierna acompañante y consejera del hombre fuerte, la comprometida maestra que se hace discípula de la ganadora del Premio Nobel, y la estratega política que tácticamente se colocó en un segundo plano de una sociedad apadrinada por el militarismo y bautizada por el machismo.
El libro editado por el Grupo Editorial Norma, nos ofrece además de la rica narración de Sánchez, documentada por las propias palabras de la entrevistada póstumamente a través de sus cartas y diarios, una evidencia gráfica que provocan que nos detengamos en el tiempo, y nos instalemos en su época, para comprender que la vida interior de esa mujer, estuvo llena de grandes sacrificios, tanto sentimentales y sociales, como políticos y patrióticos.
Sánchez rescata la voz de una mujer olvidada por muchos al estar bajo la sombra de un poderoso, y la saca a la luz, aunque como nos adelanta en la portada, se trata de una especie de crepuscular nocturno, en el que debemos aquilatar no solo lo que leemos sino también las páginas en blanco que no se pudieron llenar por falta de evidencia de primera mano, que es la entrevista en vida, y de otras cartas y textos de sus diarios que no se han podido localizar.
Daisy nos ofrece en cuatro capítulos subdivididos (Una Mujer Por Fuera y Por Dentro, Solo Inés, Muñoz…Siempre Muñoz, Ministra Sin Cartera y el País Que Llevo Adentro) una radiografía personal de esa mujer casada con el poder pero divorciada de su fama. Del mismo modo nos entrega una rica bibliografía y una evidencia epistolar del significado de una mujer, no solo en la vida de un gobernante sino en la vida de un país, desde la intimidad de su dormitorio, desde la sala de su residencia, desde la soledad de su silencio.
Hay una carta de Doña Inés a Gabriela Mistral, que hay que leer con detenimiento. Aparece en la página 262. Es el apéndice III. Se trata de una carta del 21 de octubre de 1953. Se refiere entre otras cosas a un prisionero en Atlanta. Sabemos su nombre pero no lo decimos. “Mi querida Gabriela. Nunca la olvido y pienso en cada pena buscándola y la encuentro en mi recuerdo siempre, como madre que usted fue de mi juventud”, es el comienzo de esa carta, en la que confiesa que le pesa un prisionero, que ametralló para aterrorizar, pero que está viejo, enfermo y es sincero, pero que ella no lo juzgará a pesar de que está en Atlanta, sino que lo juzgue la historia “si vuelve a ametrallarnos”. En esa carta habla también de un hijo casado que quiere ser arquitecto. Al final invita a la célebre poeta a que venga a su isla a retirarse y vivir en paz hasta que quiera. En esa carta se funden y confunden la amiga, la alumna, la figura pública y la madre.
Este es un libro que toda mujer debe leer, pero también debemos leerlo todos los hombres para entender que el poder no debe tener testículos ni la razón un símbolo fálico, pero por sobre todo para que entendamos que el sacrificio de una sola mujer y la valiosa aportación que puede hacer, desde la soledad silente de su habitación privada hasta la ruidosa compañía de sus actividades públicas, es el equivalente simbólico al sacrificio íntimo que todas las mujeres hacen por su copañero, por sus hijos y por su Patria. RM
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